HUERTA GRANDE ... mi amor!!!

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Sequía


Siempre nos sentimos espectadores de la realidad hasta que nos encontramos siendo protagonistas o, mejor dicho, víctimas de ella.
No creo haber tenido mucha culpa del daño provocado al medioambiente, porque amo y respeto a la naturaleza y su creación. Sin embargo, acá estamos, en esta situación límite de todas las situaciones límites posibles: NO TENEMOS AGUA!
Estoy en la ciudad de Buenos Aires, que es mi lugar de origen y mi residencia (por el momento), a pesar de lo cual me considero involucrada en esta realidad. No puedo pensar en el problema de la sequía como "de ellos", los cordobeses, porque lo siento mío porque también me siento cordobesa. Todo lo que pase en cualquier parte de la provincia me toca directamente.
Como dije, no soy, por lo menos, la más responsable; es cierto que perjudicamos la tierra, aveces sin saber. Yo trato de rever mi conducta y mejorar. Trato de hacer lo que debo con la intensión de que se revierta en algún momento la situación.
Tenemos la solución en nuestras manos, así como fueron nuestras manos las que nos llevaron a esto. Fueron nuestras manos y la ambición desenfrenada de algunos ignorantes que piensan que el "poder" que les da la riqueza los va a proteger del final. Por desgracia no se van a dar cuenta del error en el que están.
Sueño con el día que vuelva a escribir sobre la felicidad de ver los ríos rebosantes de agua y vida. Cuando vuelva a ver esos arroyos cristalinos corriendo entre las piedras; oír de lejos el ruido del agua corriendo por las sierras, besada por los sauces que se inclinan a su paso como un gesto de amor. Le dicen sauce llorón porque sus ramas cuelgan, pero para mí no es un gesto de pena, más bien es una reverencia.
El Nano Serrat dice:

DE VEZ EN CUANDO LA VIDA NOS GASTA UNA BROMA,
Y NOS DESPERTAMOS SIN SABER QUÉ PASA,
CHUPANDO UN PALO SENTADOS SOBRE UNA CALABAZA.

Foto: Balneario de Huerta Grande, imagen tomada en enero 2009.

jueves, 29 de octubre de 2009

Una historia de Huerta

Ahora que empecé a hablar de la importancia fundamental que tiene el trabajar la tierra, hoy más que nunca, quiero hacer un homenaje muy especial.
En los veranos que pasamos en Huerta, mi mamá solía comprar la verdura que consumíamos, a una pareja de abuelos que vivían a pocas cuadras de nosotros, sobre la calle Cap. Mario Arruabarrena (para la gente de Huerta: a 100 metros aproximadamente del "Bar Huguito", Hostería en realidad)
Me atrapaba la presencia de esas "persona mayores"; me contagiaba el respeto que mi mamá sentía por ellos (yo podía sentirlo sin que ella me lo dijera). Me maravillaba ver a la abuela encorvada en la tierra, como saludándola en gratitud por los frutos que les prodigaba. Ambos trabajaban esta tierra fecunda; tenían las manos curtidas por la tierra y los años. Se los veía alegres, cargando todos esos años a cuestas, pero no cansados ni por las exigencias de la tierra ni por la edad. Hablaban despacio y casi murmurando, en un dialecto entre italiano y cordobés; el hombre caminaba sobre la tierra fresca con firmeza, siempre con una herramienta en las manos y una sonrisa en los labios. Se los notaba tan felices que les brillaban los ojos. Vivían en una casita humilde, con toda la majestuosidad de esa palabra, hoy tan devaluada.
Cuando me veo las manos llenas de arcilla, dando forma a una idea, me acuerdo de esas manos y me siento muy bien. De alguna manera, creo que es ese recuerdo que guardo en mi interior, lo que me llevó ahora finalmente a aprender a trabajar la tierra. Creo que ahora el círculo se cierra para mí.
Cuando volví a Huerta después de tantos años, me acordé de ellos y pensé en esa casita, cuando de pronto me dí cuenta que estaba parada frente a ella.
Obviamente ya no están los abuelos. La casa parece que no estuviera habitada; solo da cuenta de vida en ella, la ropa tendida en la soga. El pasto está verde y hermoso; invadió las terracitas que hicieron los abuelos para salvar el desnivel del suelo y poder sembrar. Hoy son manos jóvenes las que deambulan por esa casa porque hay juguetes diseminados por el terreno, pero la tierra ya no brinda sus frutos.
La tierra cómplice, encierra en sus entrañas el fruto del esfuerzo y trabajo de esas manos añosas. En definitiva, lo que la tierra guarda es el secreto de una vida buena.
Con su sola presencia formaron una parte de mi. Los llevo muy adentro, hoy mientras escribo esto puedo verlos saludándonos con ese cariño que tiene la gente con paz interior, los que son felices. Dicen que al final lo que cuenta de nuestra vida es si dejamos algo en el recuerdo de la gente o pasamos al olvido. Tal vez el mejor homenaje que les puedo hacer soy yo misma manteniéndolos vivos y siguiendo su ejemplo lo mejor que puedo.

lunes, 26 de octubre de 2009

Calentamiento global

Vida... Eso es exactamente de lo que se trata, de dar vida...
Hace tiempo que la situación en la que estamos poniendo al planeta me tiene de cabeza. Finalmente le encontré la vuelta: si somos nosotros los que estamos matando nuestro mundo, también somos nosotros los que podemos y tenemos la obligación de salvarlo. No se nada de botánica, y el recuerdo que tengo de mis proyectos al respecto, son "tristes"; nunca pude "dar vida".
Hace bastante me puse de corazón en el tema. Con la ayuda de internet y mi afan por saber, encontré un montón de información. Hoy tengo en curso la vida de una planta de frambuesa (que es una de mis debilidades) y almácigos con perejil, albahaca y bulbos de fresias y ornithogalum. No puedo explicar lo que sentí cuando vi aparecer las primeras hojas... solo puedo disfrutar del recuerdo de ese sentimiento indescriptible, creo que hasta lloré (en ese momento no estaba conciente de mi).
Nunca entendí cómo un ser humano puede terminar con una vida, propia o ajena, animal o vegetal. Cómo se puede lastimar la tierra... Es algo que espero no entender nunca, sino... ay de mi.
Aprovecho a presentar en sociedad a mi frambuesita...
Un especialista de la ciudad de Córdoba, dijo que el daño ambiental es reversible, solo tenemos que plantar tres árboles cada uno de nosotros. Me maravilla la actitud que tomaron Cadena 3 y funcionarios de la provincia de regalar árboles a la gente, durante todo este año. No recuerdo la cifra exactamente pero son muchos miles los que ya fueron entregados para ser plantados. También, admiro y respeto a la gente como la huerta orgánica Aromas, que hacen tanto por la tierra; gente que sabe tanto.

En cuanto a mí, esta experiencia que estoy haciendo desde mi humilde lugar, en un pedacito de la ciudad de Buenos Aires, la tomo como un entrenamiento para después seguir en Huerta Grande, sumando vida a la vida y amor a la tierra. Para curarle las heridas que gente sin alma le provoca con cada incendio; para que toda Córdoba recupere, en toda su magnificencia, la hermosura que impactó a los españoles que llegaron en el siglo XVI y que hizo que se enamoraran de ella.

Es un placer indescriptible hundir las manos en la tierra, sentir su frescura y hasta sentirla latir. Se puede palpar la vida. Dicen que hay que trabajarla con guantes, pero no... yo prefiero sentirla.

jueves, 10 de septiembre de 2009

CADENA 3


Desde hace mucho tiempo, busco una radio que me satisfaga. En la ciudad de Buenos Aires, la modalidad es hablar como se acostumbra en la calle, sin controlar el nivel de grosería en absoluto; por el contrario, creo que se lo lleva a límites que caen en lo grotesco. No me espantan las malas palabras para nada, yo misma las uso en situaciones críticas, pero ese es el sentido que creo tienen: decirlas para descomprimir situaciones límites. Decirlas permanentemente hace que pierdan su razón de ser y se caiga en lo chabacano.

Cada uno que haga lo que quiera, pero yo no encontré un lugar en la radio donde me sintiera acompañada, ni me interesara quedarme mucho tiempo.

Los últimos tres verano en Huerta Grande, encontramos Cadena 3 y nos encantó. Cuando llegamos a Buenos Aires, mi esposo la encontró y desde entonces la escuchamos permanentemente. Finalmente encontré MI lugar en la radio: donde hablan con humor, respeto, haciendo gala de la chispa cordobesa. Recuperé el país que había perdido: acá en Buenos Aires no se escucha ni tango ni folclore. Sí, no se escucha tango: el tango lo ponen en San Telmo para el turismo (y no es el mejorcito, vayanlo sabiendo!). Hace tiempo que venía "necesitando" escuchar un poco de nuestra música; era una necesidad interior, estaba HARTA de tanta música mediocre latinoamericana (lease shakira, enrique iglesias, riky martin...y algunos argentinos tambien). Encontrar Cadena 3 fue un regalo para el alma.

Para quien quiera escuchar auténticas zambas, cuecas, o tango del bueno, también música buena en general o solamente pasar un buen momento, le sugiero que escuche CADENA 3, antes que el gobierno nos tape los 0idos.

jueves, 3 de septiembre de 2009

DOLOR

Esa es la síntesis más exacta del sentimiento que nos embargó a muchos argentinos, desde hace una semana o más, cuando se desató un incendio tras otro en distintos puntos de la provincia de Córdoba, cerrándola totalmente por el fuego. Ya no tengo la dimensión real del tiempo que pasó, porque desde mi humilde lugar (en la Ciudad de Buenos Aires), tan lejano en distancia como cercano en el afecto, la impotencia me exigía buscar alguna forma de ayudar. Solo pude unir mis rezos a los miles de rezos, incluso de los bomberos, los auténticos héroes de esta macabra historia, y de esa forma estar más cerca.




Pero como se suele decir, una imagen vale más que miles de palabras:

esta foto la bajé de la web de Cadena 3

( http://www.cadena3.com.ar/), se ve a un bombero exhausto después de apagar un foco en La Falda, después de muchísimas horas, e inmediatamente tenía que apagar otro foco en Villa Giardino.


Este quiero que sea mi humilde homenaje a estos seres maravillosos, no reconocidos en toda su medida, cosa que nos debería avergonzar en lo más profundo de nuestra conciencia. Hombres y mujeres que trabajaron sin descanso, con poca agua y muchas lágrimas. Es conmovedor escuchar a hombres quebrados por el llanto después de estar trabajando sin dormir durante días; algunos salvando sus vidas, encerrados por el fuego, gracias a tirarse a una pileta, a pesar de lo cual se quemaron las manos y la cara.

Es tan valioso el trabajo que hacen, que no deben ser muchos los que están concientes de lo que les debemos.

John F.Kennedy dijo una vez: "La grandeza de un hombre está en relación directa a la evidencia de su fuerza moral."

martes, 25 de agosto de 2009

EL URITORCO


El Uritorco,
un magnífico gigante de 1950 mts, que emerge de las Sierras Chicas que enmarcan el Valle de Punilla, en nuestra provincia de Cordoba, tiene una historia tan fantástica como su presencia.
Encontré el fragmento que sigue, en Wikipedia y quise rescatarlo para guardarlo en este espacio, como homenaje a este maravilloso regalo que nos hizo Dios a todos los argentinos.
Que lo disfruten...

"En el actualmente casi desconocido idioma comechingón significa Cerro de los loros, ya que en la zona abundan, entre otras aves los loros llamados "barranqueros", aunque por un equívoco debido a la parofonía, y a la importancia de esta montaña, es común que (como a tantos otros topónimos del centro, oeste y noroeste argentino ) se le atribuya una etimología runa simi (quechua), de este modo la supuesta etimología quechua sería: "Cerro Macho". Una leyenda regional bastante moderna explica tal topónimo; es así llamado no solo por ser la cumbre que más se destaca en la Sierra Chica de la provincia argentina de Córdoba, sino porque casi inmediatamente al sur se encuentra otra montaña algo menos elevada con dos cumbres, tal montaña recibe el nombre de "Las Gemelas". Según los antiguos mitos del Uritorco, eran "dos hermanas" hijas del cacique Uritorco, quien poseía un secreto. Un brujo quiso conocer ese secreto y torturó al cacique pero este se mantuvo en silencio, incluso después mató brutalmente a sus hijas y a su mujer, pero el valeroso hombre se mantuvo en silencio. Finalmente el gesto del cacique hizo que fuerzas telúricas destruyeran al brujo y como premio por la bravura del cacique, a éste lo convirtió en el Cerro (de ahí que se lo llamó Cerro Macho), a sus hijas en Las Gemelas, y a su amada mujer en el Río Calabalumba que acaricia eternamente la ladera este del Cerro..."

foto: http://www.webcamuritorco.com.ar/

CORDOBA DE LA NUEVA ANDALUCÍA





Es curioso ver hasta qué punto somos instrumentos del destino.



En 1571 Jerónimo Luis de Cabrera es encomendado por el virrey Francisco de Toledo, para fundar tierras en nombre de la corona, en Salta y Santiago del Estero. Sin embargo él va hacia el sur, y en el valle de Quisquisacate funda en 1573 (6 de julio) la ciudad a la que llama Córdoba de la Nueva Andalucía por el parecido con esa región de España.



Esto le vale el cuello literalmente. Gonzalo Abreu de Figueroa, llevado por la codicia al ver la riqueza del lugar, busca como pretexto la desobediencia para apresarlo, llevarlo a Santiago del Estero y decapitarlo.



Es un precio justo por semejante proeza. Córdoba bien vale perder la cabeza.



Sin duda creo que el destino de Cabrera fue dar "forma" a esta región tan maravillosa, por la que vale la pena morir, y en la que es una gloria vivir.



Córdoba no es solo una ciudad y un territorio provincial maravillosos, sino la cuna de la cultura nacional, fuente de inspiración y formación de muchas de las mentes más ilustres del pensamiento nacional. Aun hoy, en el ocaso cultural de la Argentina, Córdoba sigue siendo un cóndor parado en el corazón del país, aglutinando el federalismo y manteniendo como bastión la identidad nacional, que estamos perdiendo en otros lugares del territorio nacional, empezando tristemente por la Capital Federal.



Este paraíso fue, mucho antes que la "visita" española. Hay registro de la existencia de vida de hace 6000 años aproximadamente: la cultura Ayampitín y posteriormente la Comechingones fueron los primeros habitantes de esta zona, quedan sus huellas en los morteros cavados en las rocas para moler granos y las numerosas cuevas que les servían de refugio . Es todo un ejercicio mental pensar qué hubiese sido sin los españoles. En el cerro Uritorco hay una zona llamada Pampa de los Espíritus porque se dice que aborígenes de la zona, asediados por los conquistadores, se arrojaron al vacío por no caer prisioneros; aún hoy se escucha aullar en medio del silencio, a las almas que quedaron para toda la eternidad a custodiar ese lugar sagrado. Tanta cultura, creencias, firmeza de espíritu y valentía también hubiesen sido dignas de preservar.